martes, 7 de febrero de 2012

Tapies. In memoriam.


La muerte de Antoni Tapies (06.02.12) es un duro golpe para quienes amamos la pintura y no solo la suya, aunque fue gracias a la suya que ese amor creció, se ahondo y maduró hasta alcanzar algo muy parecido a la plenitud. Él fue un pensador, un escritor y hasta un místico intempestivo pero lo fue debido a la pintura y por medio de ella. La pintura en sentido estricto, restringido, material o matérico como solía decirse a propósito de los Informalistas. Y la pintura como el arte de iluminar al mundo con la luz de otro mundo o de ofrecernos simplemente la experiencia del espíritu. Es cierto que nos quedan sus cuadros, sus escritos y el ejemplo de su obstinada fidelidad a la pintura en una época aturdida por la estridencia audiovisual pero aún así siento que su ausencia va a ser una carga dificil de sobrellevar.

domingo, 5 de febrero de 2012

Regina Jose Galindo y las voces de los subalternos.



Bajo el título de Piel de Gallina el museo Artium de Vitoria expone actualmente una exposición antológica de Regina José Galindo que podría interpretarse como una de las respuestas posibles a la inquietante pregunta formulada hace un buen tiempo por la teórica hindú Gayatri Spivak: ¿ Pueden hablar los subalternos ? Desde luego caben pocas dudas de que Regina José Galindo pertenece a ese ámbito acallado y en penumbra donde está confinada la subalternidad. Cierto, ella gano en 2004 el León de Oro que la Bienal de Venecia concede a los artistas participantes de 30 años o menos y desde entonces expuesto en la galería Prometeo Gallery de Milán y en alguna otra galería europea. Pero esa inserción suya en los circuitos del arte internacional no la ha redimido de su condición subalterna que ella, por el contrario, asume plenamente en su vida y en su arte, hasta el punto que puede decirse que en su arte habla la subalternidad mediante hechos. La suya obviamente, pero también la de las mujeres guatemaltecas, sometidas en su gran mayoría a unas estructuras de subordinación patriarcal forjadas en el período colonial y que desde hace cuatro décadas o más son las víctimas preferidas de la violencia política y social que aún hoy continúa cebándose en ese hermosísimo y desdichado país. Al principio de esa etapa aterradora - tal y como ella recordó en el diálogo público que mantuvo con Blanca de la Torre, la comisaria de la exposición(28.01.12) - el asesinato de mujeres respondía a un plan de exterminio sistemático del pueblo maya - la mayoría del país - al que así se quería privar de las madres que le permitían perpetuarse. Pero con el final de esa atroz ¨ guerra sucia ¨, encabezada por el general Ríos Montt, sobrevino en Guatemala un periodo que hoy difícilmente puede calificarse de pacífico debido a los altísimos índices de criminalidad, que cuantifican un estado de violencia difusa y ubicua de la que nadie parece estar a salvo. ¨En Guatemala – explicó Regina se cometen 17 asesinatos al día y aunque la mayoría de las víctimas son hombres, las mujeres son las que se llevan la peor parte. En todos los casos y antes de matarlas, las han violado, torturado o mutilado¨. Esa saña con las mujeres ha sido escenificada por Regina José Galindo en numerosas ocasiones. Así lo hizo tempranamente en una performance de la década de los 90 del siglo pasado, en la que se hizo arrojar desnuda y en una bolsa de plástico en un vertedero público de basura, como si fuera el cadáver de cualquier asesinada. Y así lo ha vuelto a hacer en una performance reciente en la que desnuda bajo una cúpula de metacrilato se sometió a todos los garrotazos que quisieron propinarle unos espectadores cada vez mas excitados. O esa otra en la que se sometía voluntariamente a la durísima experiencia del waterboarding - el ¨maltrato ¨ legitimado en el Washington de Bush y tan ampliamente utilizado en la ¨guerra sucia ¨ de Guatemala y en todas las que en el mundo han sido. Y siguen siendo.
La escenificación de los padecimientos de las mujeres subalternas exhibe unas características notables. La primera, que en ellas Regina Galindo transgrede la exclusión de la crueldad efectiva y no fingida que separa al teatro del circo romano, exponiéndose a dolores efectivos y no simplemente interpretados. La segunda, que esa inmersión deliberada en las secuelas más abyectas de la subalternidad es un paradójico ejercicio de soberanía, una forma de que el subalterno hable por medio de hechos desde su condición y no desde la del soberano. Como lo hizo a su manera Cristo, que también con hechos desafiaba el lenguaje dominante y no solo la autoridad y la ley encarnadas en el Sanedrín. Regina Galindo evocó esta paradoja cuando, en respuesta a una pregunta sobre ¨su ¨ waterboarding contó en primer lugar que el hombre al que contrató para que la torturara aún no consigue librarse del sentimiento de culpa, a pesar de que ella intenta reconfortarlo explicándole que la responsabilidad de sus sufrimientos es de ella y no de él. Pero este intercambio de papeles entre víctima y victimario – explorado ejemplarmente por Hegel en términos de la dialéctica del amo y del esclavo – también cuestiona el acallamiento de las mujeres subalternas por las que son soberanas o al menos creen serlo. Me refiero a esas feministas que hablan por las mujeres subalternas del Tercer Mundo sin que jamás se les ocurra ponerse en su lugar. O por lo menos, en cederles la palabra.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La polemica sin fin del Guernica.


La presentación a la prensa (24.01.12) del proyecto de micro fotografiar sistemáticamente al Guernica de Picasso dio lugar a una ronda de preguntas muy viva, en la que no faltaron las que inquirían por la opinión de Manolo Borja sobre petición reiterada hace poco públicamente por Miguel Zugaza de que el Guernica vuelva al Prado, el museo que él actualmente dirige. Como era de esperar Borja dio por definitivamente zanjado un asunto que - tal como recordó - se resolvió por ley a finales de los años 80, cuando el gobierno español de entonces decidió que el célebre cuadro se trasladara el Museo del Prado al Reina Sofía, contrariando la voluntad expresa de su autor. ¨No hay más que añadir¨, agregó ante la insistencia de Ángeles García en saber si ya había llamado al nuevo Ministro encargado de los asuntos culturales para comunicarle su punto de vista sobre la petición de Zugaza. Yo comprendo la posición de Borja Villel en este punto no solo porque está fundamentada en decisiones gubernamentales previas sino porque el Guernica es la joya de la corona y probablemente uno de los responsables de que el Museo Reina Sofía haya alcanzado en 2011 una cifra récord de visitantes. Y a ver cuál es el director que arriesga un logro como este en tiempos en los que hasta los museos públicos se están sometiendo a la lógica implacable del rating. Sólo que estas decisiones previas también condicionan seriamente el deseo, igualmente expreso, de Borja Villel de proceder a una revisión de la historia canónica de la modernidad, a la que critica por su exclusión de capítulos enteros de la modernidad y singularmente los que conciernen al ámbito latinoamericano. Esta revisión de la modernidad artística resulta, sin embargo, ella misma limitadamente moderna si es incapaz de poner en cuestión el sometimiento estructural de esa historia al tiempo lineal y a sus corolarios más imperiosos: el pasado irreversible y la innovación como una fuga sin fin hacia adelante.
Por esta razón me decidí a proponer en la rueda de prensa que ya que el Guernica no podía ir al Museo del Prado, porqué no se traían Los fusilamientos del 2 de Mayo al Reina Sofía. Y no sólo - y ni siquiera principalmente - porque, según el testimonio de André Malraux, Picasso se inspiró directamente en el extraordinario cuadro pintado por Goya para denunciar la represión del levantamiento popular de esa fecha histórica. Si solo se hiciera por este motivo, tan expuesto a ese ¨seudomorfismo¨ fustigado por George Didi Huberman, no valdria la pena transgredir el estricto reparto cronológico establecido entre el antes del Museo del Prado y el despues del Reina Sofía. No. La reunión, así sea puramente episódica, del cuadro de Picasso con el de Goya – a la que podrían añadirse los dibujos preparatorios del Guernica y las fotografías de Dora Maar, así como Los desastres de la guerra – abriría la posibilidad de exponer y de explorar lo que ambas telas tienen de común y de distinto en la representación de ese auténtico novus histórico que es la guerra total. O la guerra absoluta, como la calificó temprana, hegelianamente Carl Von Clausewitz en su clásico tratado Vom Krieg. Una exploración que tendría que tomar seriamente en cuenta el estimulante libro de Nil Santiáñez, Goya/Clausewitz. Paradigmas de la guerra absoluta (Alpha. Decay, 2009) y que es cualquier cosa menos puramente académico, porque se refiere a una clase de guerra que vuelve a llamar perentoriamente a nuestra puerta.

lunes, 30 de enero de 2012

Emilia Azcárate y la tradición de lo moderno.


El arte venezolano es impensable sin esa ¨tradición de lo moderno¨, antes que simplemente de lo ¨ nuevo¨ que diría Harold Rosenberg, que se inicia y establece en los años 50/60 del siglo pasado. Son los años de la dictadura militar y del desarrollismo y los de la renovación y la expansión de Caracas bajo la guía de los principios urbanísticos del Movimiento Moderno pero también los de la irrupción del arte geométrico, en su versión cinética, de la mano de Alejandro Otero, Cruz Díez y Jesús Soto. Un arte que pese a su aparente o real exotismo en un país mestizo, turbulento y tropical, caló hondo, hasta el punto de que hoy mismo son muchos los artistas jóvenes venezolanos que cultivan su legado, actualizando, reinterpretándolo. Entre ellos se cuenta Emilia Azcárate, que inauguró en diciembre pasado y en la galería Distrito 4 de Madrid una magnifica muestra de su trabajo más reciente. Ella ya había utilizado decididamente la geometría en esas construcciones visuales suyas compuestas de tapas de bebidas gaseosas recogidas en las calles y en las playas de la isla de Trinidad, donde residió unos años, pero esa vez antes que rendir tributo al geometrismo moderno tout court ella se lo rindió a la geometría simbólica de los mandalas. Al fin y al cabo, fue en Trinidad donde se hizo adepta del hinduismo.
Pero esta ganga religiosa ha desaparecido en los cuadros que expone en Distrito 4, donde la abstracción geométrica es asumida exclusivamente como un punto de partida puramente estético que permite una limpia reelaboración de la tradición moderna. Y no solo de la venezolana sino también de la internacional. En concreto de Lucio Fontana, cuyos cortes con bisturí de las superficies monocromas son evidentemente los antecedentes de la filigrana de cortes realizados por Emilia Azcárate en la superficie igualmente monocroma de sus cuadros. Filigrana que en los casos de clara y firme disposición geométrica evoca los dispositivos trampantojos de Cruz Díez o Soto. Y en los casos en los cortes generan lengüetas que cuelgan flácidamente de la tela pintada remite a la obra de Eva Hesse, esa discípula de Josef Alberts en la Escuela de Arte y Arquitectura de Yale que un día decidió que los hilos, las cuerdas, las tramas e incluso las cosas colgaran en sus obras flácidamente. Sólo que Emilia sujeta tan firmemente la flacidez que no permite que se deslice hasta confundirse con la chorreadura, como si lo consentía en cambio Eva Hesse en sus abiertos coqueteos con el dripping.


miércoles, 25 de enero de 2012

Carlos Granés, El Ranchito y el precariado.


Carlos Granés ha escrito y le han premiado un libro, El puño invisible (Taurus, 2011) que es tanto una historia como una crítica de las vanguardias artísticas del siglo XX que, según él, no hicieron más que perturbar el curso normal de la sociedad moderna actualizando de muchas maneras el cinismo de Diógenes y el escepticismo de Pirrón, solo para generar una coyuntura en la que puede ¨ que muchas de las manifestaciones culturales actuales se muestren transgresoras y rebeldes ¨ pero que en realidad es ¨ un período de calma cultural, donde prevalecen la frivolidad y la inocuidad de las obras, y en el que los artistas antes que oponerse a la sociedad en la que viven, producen un arte que celebra los aspectos más rentables y degradantes del capitalismo contemporáneo¨. El diagnóstico no es del todo equivocado pero adolece - como adolece en general el libro - de la capacidad de entender cabalmente el proteico papel interpretado por las vanguardias artísticas en las sociedades del capitalismo avanzado, aunque no solo en ellas. Y donde quizá queda más claramente en evidencia esta limitación es justamente allí donde el libro tendría que haber sido más comprensivo y consistente por cuanto es resultado de años de investigación de un antropólogo cultural, que por serlo, tendría que haber descifrado los ¨ cambios culturales ¨ en términos antropológicos. O sea en los términos capaces de revelar hasta qué punto dichos cambios han modificado el concepto, el estatus y la función de eso que desde hace un par de siglos largos llamamos ¨ Hombre¨. Cierto, Granés reconoce el papel paradigmático cumplido en el ámbito de las vanguardias artísticas por el egoísmo radical defendido por Max Stirner o por el individualismo entusiasta de Emerson, pero en cambio presta poca o ninguna atención a los análisis de la figura del puritano realizados por Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo o los de la personalidad autoritaria hechos por la Escuela de Frankfurt, que resultan importantes no solo porque son referencias importantes para cualquier investigación que tome seriamente en cuenta el papel de las distintas concepciones o interpretaciones del Hombre en la determinación de cada fase o momento cultural sino porque ofrecen claves para entender mejor el ¨periodo de calma cultural¨ que nuestro autor tanto deplora. La importancia de esos referentes fue asumida Luc Boltanski y Ève Chapiello en su análisis las secuelas duraderas que dejó en la sociedad francesa la revolución cultural desencadenada por Mayo del 68 y que dio lugar a la obra El nuevo espíritu del capitalismo. Para ellos, esa revolución dio un nuevo aliento al capitalismo forjando el ideal de personalidad creativa y espontanea que habría de entusiasmar a la clase de cuadros y trabajadores requeridos por la transformación exitosa de la sociedad industrial en sociedad de la información y la comunicación. E igualmente lo asumió Brian Holmes cuando escribió en 2001 el ensayo La personalidad flexible, en el que examinó las características de la personalidad que vino a reemplazar a esa ¨ personalidad autoritaria ¨ que fue el sustrato antropológico del fascismo clásico.
Si Granés hubiera tomado más en cuenta la perspectiva abierta por estas investigaciones quizás hubiera captado mejor que la coyuntura actual no es solo la de la trivialización de la producción artística sino también la de la conversión de los programas y las prácticas de las vanguardias de la posguerra en un nuevo paradigma de humanidad. O de nuevas formas de subjetividad - para decirlo en términos que ahora son corrientes - y que quedan captadas en categorías como nomadismo, flexibilidad e inevitablemente de precariedad. Subjetividades que de hecho está promoviendo la política cultural del Ayuntamiento de Madrid –y específicamente de Intermediae y Matadero - que parece diseñada para satisfacer en términos prácticos las propuestas formuladas por Isidore Isou en los años 50 del siglo pasado. Para el líder de la vanguardia letrista se trataba de responder al inconformismo de la juventud con las jerarquías políticas establecidas con una estrategia en la que los estímulos a una creatividad tout court se combinaran con la concesión de créditos y becas para la generación de nuevas empresas. Las que hoy identificamos como microempresas en red, del mismo modo que a sus juveniles promotores solemos llamarlos ¨ emprendedores¨ en lugar de precarios, que también lo son.
En la exposición de El ranchito – ya mencionada en este blog – la arquitecta Nerea Calvillo respondió a esta orientación convirtiendo el diseño escenográfico de la misma en un reconocimiento de la precariedad de medios y materiales y en un alarde de esa creatividad ilimitada ejercida en condiciones de penuria de la que tendrían que hacer gala hoy los nómadas de la red. En cambio, Diego Barajas y Camilo García lo han hecho con el proyecto Cotidianidades doméstico productivas en Madrid, que pretende rediseñar los espacios de las multitudes que ya trabajan en sus domicilios de tal forma que dichos rediseños respondan tanto a la inevitable funcionalidad como a los deseos y los afectos de sus hipotéticos usuarios. Al fin y al cabo hoy parece inimaginable una casa que no disponga que sus habitantes son tan creativos como deseantes.

sábado, 14 de enero de 2012

La quema de libros de Avelino Sala.


Ayer (12.01.12) pude comprobar cuán difícil es de lograr esa visión clara y distinta de las cosas preconizada por Descartes porque en nuestros días mediáticos cualquier percepción está afectada por multitud de otras percepciones simultáneas que la alteran y contaminan irremediablemente. Eso por lo menos fue lo que me ocurrió asistiendo a la quema de libros organizada por el artista Avelino Sala en el solar situado al pie del Depósito de agua elevado del antiguo Matadero de Madrid, que como bien se sabe ha sido reciclado en centro artístico, él también polimorfo. La intención de Salas al realizar esta acción no me quedó claro pero ahora mismo no sé exactamente si fue porque no presté suficiente atención a las explicaciones previas del curador de la misma o simplemente porque el hecho mismo de quemar libros me trajo con fuerza a la memoria la célebre quema de libros organizada por las juventudes universitarias hitlerianas con el fin de desterrar de las bibliotecas y las librerías de ese país las obras y los autores que corrompían el alma de la nación alemana. A esta interferencia se sumó el recuerdo del artículo de opinión, publicado en el diario El País de ayer igualmente, en el que Juan Cruz expresaba su alarma por la decisión del nuevo gobierno de suprimir la Dirección General del Libro y la remisión de las que eran sus funciones a la secretaria que en adelante se hará cargo de las ¨industrias culturales¨. Algo que el escritor y periodista canario comparó con la hipotética decisión de un futuro gobierno español de disolver el Museo del Prado en beneficio igualmente de un ente gestor de las industrias culturales. Y ambos recuerdos se unieron al de Fahrenheit 451, la inquietante novela de Ray Bradbury llevado al cine por François Truffaut, que pronostica un futuro en que los libros estarían prohibidos y sus poseedores perseguidos por bomberos desdoblados en policías. Cierto, es muy probable que todas estas asociaciones involuntarias no hayan hecho más que distorsionar las intenciones de Sala que quizás se limitaban solo dejar constancia de la crisis final del libro como medio o vehículo privilegiado de expresión del pensamiento y de la cultura. Pero doy fe de que tampoco las tenían todas consigo Fernando Castro Flórez y Juan Carrete, con quienes formé corrillo para comentar el significado de la barricada de libros que ardía delante de nuestros ojos. Con ellos compartí el último recuerdo que me asaltó en esta ocasión, el de mi profesor de literatura del bachillerato que solía encarecernos la lectura argumentado que para nosotros, sus estudiantes adolescentes, los libros todavía podían ser ¨medios de combate¨ y no como lo eran ya para él ¨ barricadas contra el tedio¨.

viernes, 13 de enero de 2012

Actualidad de la teologia.


Leo en los diarios españoles encuestas de opinión que arrojan como resultado un apoyo mayoritario de los encuestados a las subidas de los impuestos inequitativos y a los drásticos recortes del gasto público ordenados por el flamante gobierno de Mariano Rajoy y me pregunto si esa opinión mayoritaria es simplemente el fruto de la obstinada unanimidad mediática en torno a la estrategia política que ha determinado esas medidas o si se transparenta en la misma los efectos duraderos de un movimiento de longue durèe braudeliana como es la formación católica de la infancia. Porque la verdad es que da para pensar una explicación como ésta la aprobación mayoritaria de medidas que afectan de inmediato y de manera negativa los intereses de la mayoría y la creciente convicción que se detecta en los corrillos de los bares y en las cenas familiares de que es justo que hoy todos nos apretemos los cinturones porque con este sacrificio de cualquier posibilidad de bienestar inmediato expiaremos los pecados de ambición desmedida que cometimos en los años que ya podemos calificar de ¨ locos¨. Los años que duraron décadas, de prosperidad al debe, en los que gastamos más, mucho más de lo que teníamos y cedimos alegremente a las tentaciones del mundo, el demonio y la carne. Así como al carnaval sigue una cuaresma expiatoria que nos prepara para el santo recogimiento de la semana santa, a los derroches del hijo pródigo sigue su quiebra, su arrepentimiento y su regreso a casa. Y en muchisimos casos, regreso efectivo y no figurado. El gobierno queda invistido entonces por este dispositivo imaginario de la figura del padre implacable que, como encarnación viva de la Ley, dicta el castigo inexorable a nuestros excesos y exige que nos sometamos de nuevo a su inexcusable autoridad.
Pero si puede que esta hipótesis teológica no sea más que eso, una hipótesis, lo que en cambio es cierto es que cada vez es más difícil eludir la teología en la composición de imágenes del poder tan incontestable como ubicuo de los mercados. Una prueba adicional de este extremo lo ofrece una artículo titulado Documentos desclasificados exponen el gobierno secreto de Wall Street , publicado en Pijamasurf.com, que abandona su tono objetivo en el análisis de un asunto tan crucial en el momento de concluir que: ¨ Esto es difícil de comprobar, algo que no es extraño, ya que el funcionamiento de estas instituciones financieras es tan complejo que resulta fácilmente sospechoso, como si fuera una forma de iluminismo. Y es que, como dijera Geithner ante el Congreso, los capos de Wall Street consideran que solo ellos son capaces de acceder al hermetismo del capital, al líquido misticismo con el que fluye el dinero, como si fuera el arcano verbo de Dios. Así se mueven en la sombra de oro, manipulando las leyes y nuestra imagen de la realidad económica para su beneficio, acaso pensando que tienen la privanza de una fuerza secreta que rige el mundo más allá de la voluntad del hombre común, y que los ha elegido¨.