Ayer asistí al pase en el Museo Reina Sofía del
largometraje “Segunda vez” de Dora García tanto por la reivindicación que
supone de la figura de 0scar Masotta y por el hecho de que daría lugar a un
diálogo entre Dora y Ana Longoni, la curadora de la magnífica exposición
dedicada a este notable intelectual argentino inaugurada en el Macba a
principios del verano. La película ni es una revisión exhaustiva de la obra de
Masotta - como fue la pretensión de
la expo del Macba - ni se refiere exclusivamente
a él. Solo tres de sus capítulos están referidos a él, el cuarto a “Segunda vez”,
un cuento de Julio Cortázar, y el cuarto al Museo de la Novela de la Eterna, de
Macedonio Fernández. Pero aun contando con el homenaje de Dora a tan
extraordinarias escritores debo reiterar que lo que me interesa es Oscar
Masotta y no solo porque haya muerto joven, “como los amados de los dioses” que
diría el poeta, sino porque fue una figura poliédrica situada en la encrucijada
generada por la irrupción de la cultura pop y de formas inéditas de acción política,
así como de la obra de Lacan, de la que fue un importante divulgador tanto en
Argentina como en España. Volver sobre él, su obra y sus decisiones y opciones
políticas con la mirada de un arqueólogo foucaultiano es poner al desnudo
algunas de las claves de nuestra época. Ninguna época pasa en balde ni ningún
pasado se desvanece como un espejismo en el aire. Y menos para Dora García, que
con este filme ha reafirmado su interés en la repetición, en las segundas veces que paradójicamente son siempre las
primeras, que informa todo el ambicioso proyecto expositivo que el lunes echa
el cierre definitivo en el cierre definitivo en este mismo museo. Para recuperar a Masotta ella ha repetido tres de sus performances:
Para inducir el espíritu de la imagen, El helicóptero y el Anti happening. Con
lo cual se ha puesto de lado de Masotta
en la critica que de hecho le formuló a Allan Kaprow realizando por segunda vez
en el Buenos Aires de los años sesenta
seis de las performances que Kaprow había realizado previamente en Nueva York .
Kaprow defendía entonces, con una radicalidad que atemperarían los años, que el
happening era un acontecimiento único e irrepetible. Repetirlo era convertirlo
en teatro, anulando así su radical contingencia. Al repetir a Kaprow o al
inspirarse abiertamente en uno de sus happenings en Para inducir el espíritu de
la imagen, Masotta ciertamente teatralizó el happening al mismo tiempo que
hacía saltar todas las costuras que encorsetaban al teatro. Y Dora García ha
hecho más. Repitiendo los performances de Masotta ha dado la razón al Borges autor de “Pierre Menard, autor del Quijote”. Aún la repetición más exacta del
original es siempre distinta. Otros lectores, otras audiencias, otros contextos
leerán siempre distinto el mismo texto.
La intervención de Theo Firmo
Hace 14 años
Como se atreve a hablar de arte y cultura aquel que ha destrozado la vida de una niña abusando y acosando a alguien durante años que se aprovechó de que la madre no estaba en casa y mintió y destruyó lo más preciado: el amor, el arte, la relación humana verdadera, la confianza. Jimenez es un farsante , un abusador y una basura humana que habla de arte cuando es escoria humana. El arte es belleza y vida. Jimenez es un pederasta violador.
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