lunes, 15 de julio de 2013

La bienal de Venecia y el big bang


La actual edición de la bienal internacional de arte de Venecia está marcada sin lugar a dudas por dos hechos muy contundentes. El primero, el número record de pabellones, que suman 88 venidos literalmente de las cuatro esquinas del planeta y entre los que se incluye por primera vez un pabellón del Vaticano. Y el segundo, la exposición Il Palazzo Enciclopedico que, curada por Massimiliano Goni - el director artístico de esta edición - es una auténtica declaración política que nos trasmite con extraordinaria claridad qué es lo que él considera que es el arte actual. Una declaración que a mi juicio conecta directamente con lo que he  calificado de ¨ arte en la era de su Big bang ¨ en mi libro más reciente y que no es otro que el arte que ha hecho saltar por los aires las fronteras que antes separaban géneros, técnicas y lenguajes artísticos y roto las barreras que excluían de la escena artística internacional a los países que el centro euroamericano del poder mundial consideraba periféricos o irrelevantes. Los 88 pabellones de esta bienal son la prueba palmaria de hasta qué punto el arte contemporáneo está hoy tan globalizado como la economía capitalista contemporánea y la muestra curada por Gioni hasta qué punto él ha optado por responder a esa globalización promoviendo a un cierto multiculturalismo, que abre puertas a los artistas y a las obras que mantienen vínculos con las culturas subalternas, las culturas de la periferia del mundo. Y que a menudo actualizan o reinterpretan esos vínculos.



Cierto la opción de Gioni no es estrictamente original porque tiene tras de si un antecedente tan notable como la mega exposición Les Magiciens de la Terre, realizada en Paris en 1989, que incorporo por primera vez a la escena artística internacional tanto a artistas de África, Asia y de América Latina hasta entonces relegados o ignorados. Jean Hubert Martin, su curador, la planteó como una alternativa a una exposición previa, ¨Primitivism¨ in 20 th Century: Affinity of the Tribal and the Modern Art - curada por William Rubin y celebrada en el MoMA de Nueva York en 1984 – y a la que diversos críticos de la época consideraron como un esfuerzo por desarraigar y ¨ estetizar ¨ la producción simbólica tribal. O de leer y valorizar esa producción desde una óptica determinada por el paradigma del arte moderno.
 Y puede que Les Magiciens… hayan sido efectivamente una alternativa ¨ Primitivism …¨  por lo que tuvo de ruptura con el paradigma moderno pero,  a cambio, realizó la operación aún más arriesgada y  pionera de investir de carácter artístico las obras de quienes para la mirada occidental no eran más que artesanos porque carecían de la auto conciencia del arte y de los propios artistas que desde Kant es sello distintivo del arte que en Occidente merece ser considerado como tal. Y de ratificar esa investidura mezclando indistintamente sus obras con la de los artistas contemporáneos.  Esa operación - que contribuyó de manera indirecta a abrir las puertas de la escena artística internacional al arte africano, al asiático y al latinoamericano - está en la base igualmente tanto de la Documenta 12, curada por  Roger Breugel, como de la Documenta 13, curada por Carolyn Christov Bakargiev. Que a su vez me resultan antecedentes directos de Il Palazzo Enciclopedico de Massimiliano Gioni, en la que obras de artesanos, primitivos, autodidactas, marginales  y naifs comparten espacios expositivos con artistas modernos y contemporáneos con una conciencia artística y profesional plenamente consolidada. La presencia en Il Palazzo… de una serie de dibujos del extraordinario artista visionario Frédéric Bruly Bouabré, que fue incorporado a la escena artística internacional en Les Magiciens…, me resulta un claro indicio del vínculo entre ambas muestras. Y de la existencia de la tendencia que las une.

En su día y en un esfuerzo por descifrar su lógica barroca califiqué de wunderkammer a la Documenta de Breugel, un calificativo que la revista de arte alemana Metropol ha usado ahora para calificar Il Palazzo… de Goni. Y que da pie para establecer una conexión significativa entre esta última muestra y la reconstrucción que Germano Celant, con la colaboración de Thomas Demand y de Rem Koolhas, ha hecho en la Fundación Prada de Venecia de la legendaria exposición When Attitudes Become Form, curada en 1969 en la Kunsthalle de Berna por Harald Szeemann. Esta exposición representaría - apropiandome de un esquema histórico acuñado por Carlo Giulio Argan -  el momento ¨ manierista ¨ del arte contemporáneo, el momento del estallido del paradigma moderno y de desintegración de la univocidad del sujeto trascendental que era su fundamento, mientras que Il Palazzo… representaría el momento ¨ barroco ¨, en el que ese estallido y esa desintegración, son apropiados y reinterpretados por una estrategia hegemónica de naturaleza imperial. La estrategia del Imperio que Negri y Hardt se esfuerzan por descifrar.      



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