sábado, 27 de junio de 2015

Okwi Enwezor y las imágenes de El Capital




Las claves de la apuesta de Okwi Enzweor como director artístico de la actual edición de la Bienal de Venecia (2015) la ofrecen dos de las piezas que  ha incluido en el pabellón central de los Giardini. El pabellón que fuera de Italia y ahora es de La bienal a secas. La primera es la video proyección de la larga entrevista que el artista y realizador británico Steve McQueen le hizo a David Harvey, el pensador  igualmente británico que ha ganado notoriedad  gracias a una lectura heterodoxa del legado de Marx en la que el espacio geográfíco cumple un papel tanto o más decisivo que el esfuerzo por descubrir e interpretar las contradicciones que caracterizan la etapa actual del capitalismo, tan distinta y sin embargo tan congruente con la etapa histórica de este proteico modo de producción que dio lugar al análisis sistemático expuesto por  Karl Marx en Das Kapital.

La otra pieza es la video instalación articulada por la obra del artista alemán Alexander Kluge Noticias de la antigüedad ideológica que, como el propio autor ha declarado, intenta satisfacer el propósito malogrado de Serguei Eisenstein de llevar al cine la obra capital de Marx. En una entrada anterior de este blog me he ocupado de este proyecto de Kluge por lo que aquí me limitaré a señalar que el método que él ha elegido ha sido fenomenológico: en vez de intentar vanamente ilustrar el análisis extraordinariamente abstracto de Marx, Kluge se ha esforzado por descubrir al capitalismo en las formas de la vida colectiva e individual que mejor delatan su existencia. O si se quiere ser más preciso: sus múltiples formas de determinar lo existente. Tal y como lo hizo Isaac Newton quien, según una leyenda muy popular, descubrió la ley de la Gravedad observando la caída de una manzana.



Esta es la lección de Kluge que Enwezor habría intentado extrapolar al conjunto de obras que integran la heterogénea y multitudinaria exposición desplegada en el Pabellón y en los Giardini, y cuyo título sirve de lema al conjunto de esta bienal: All the World´s  futures: Todos los futuros del mundo. Título ambiguo donde los haya porque puede remitir tanto al futuro radiante prometido por la globalización a todos las culturas y todos los países del mundo que se entreguen a ella sin mas,como al futuro imaginado por los altermundistas que creen que Otro mundo es posible y que además está dentro de este mundo, por mucho que lo nieguen los nostálgicos del Paraíso o los convencidos de que la historia ha alcanzado su fin porque el mundo ya es el paraiso. O simple, prosaicamente, el único cuando no el mejor de los mundos posibles.

El tono y las intenciones de una parte significativa de las obras de la exposición de Enwezor parecen demostrar que él comparte la insatisfacción de los altermundistas con el estado actual de nuestro mundo y que confía en que los artistas no solo desvelen la lógica del capital en sus manifestaciones cotidianas sino que con ese desvelamiento contribuyan  al advenimiento del otro o de los otros mundos implícitos en este mundo. Aclaro que la obra de esta clase de artistas no consiste en correr un velo para permitir ver lo que hay detrás sino en ofrecer una imagen de lo que permanece oculto no por oscurecimiento sino por sobre exposición y saturación. Imagen discreta y sombria si se quiere que rehuye tanto las luces de la razón como el llamado perentorio al despertar inmediato de una consciencia de clase. 

                        

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