domingo, 26 de mayo de 2013

Por quién doblan las campanas.



La foto es de Kevin Lamarque, de la agencia Reuters, y la publicó el diario El País de Madrid (24.05.13) como mera ilustración de la crónica muy elogiosa que Antonio Caño, su corresponsal en Washington, dedicó al discurso en el que Obama prometió regular el uso mortífero de los drones, cerrar el penal de Guantánamo y poner fin a la guerra sin fin contra el terrorismo. Y lo que la foto enseña es un ángulo de un mitin de solidaridad con los presos en ese penal, que adelantan desde hace semanas una huelga de hambre para exigir su liberación. En ese ángulo se una gran foto del propio Obama, acompañada de lemas, y al pie de la misma un varón blanco, presumiblemente wasp, con la cabeza rapada, gafas de sol y vestido con la misma clase de uniforme naranja que usan los penados en Guantánamo y en el resto de las cárceles americanas. En las manos sostiene una pancarta en la que se lee: John Pope. In day [11] of Hunger Strike. El resto del texto no se puede leer con claridad, aunque si el cartel que lleva colgado del cuello otro manifestante, vestido con el mismo uniforme penitenciario y con la cabeza cubierta con una capucha negra: Free Guantanamo Hunger Strikes.
Y claro, uno piensa que esos activistas son la sal de la Tierra, los justos cuya  intrépida protesta  salva del definitivo hundimiento en la ignominia a una sociedad que, con el pretexto de la ¨ guerra contra el terrorismo¨,  ha consentido sin excesivas protestas las agresiones bélicas que han sumido en el caos, la ruina, la muerte y la desesperación a Afganistán, Pakistán, Iraq, Yemen…Por hombres como ellos, uno piensa que las lecciones de desobediencia civil de David Thoreau y el anti imperialismo de Mark Twain no fueron en vano. Que todavía, y a pesar de la abrumadora eficacia de los medios de persuasión de masas americanos, hay en ese país gente que piensa con cabeza propia y considera que su libertad ya no es tal si consiente que el Gobierno detenga a la gente indefinidamente y sin que medien la formulación de cargos, el debido proceso,  fiscales y abogados defensores, un código penal previamente establecido. Y el Habeas Corpus, desde luego.Que la acusación de ¨ terrorista ¨  por mucho que la profieren las más altas instancias del poder no te convierte de suyo en terrorista. Que esa acusación, como cualquiera otra acusación, debe ser probada más allá de cualquier duda razonable.
A esta virtud republicana habría que añadir el compromiso con el destino común de la humanidad, que les impide a este puñado de activistas pasar por alto u omitir la violación sistemática de los más elementales derechos humanos de las que han sido víctimas los penados de Guantánamo simplemente porque no son ciudadanos americanos.  Porque son musulmanes que, para más inri, pertenecen a pueblos y etnias que por su turbia naturaleza  no comprenden qué es la libertad y jamás podrán comprenderlo.  Los citó Ernst Hemingway en el encabezamiento de la novela que dedicó a la guerra civil española y yo cito aquí nuevamente estos versos ineludibles de John Donne:   
Ningún hombre es una isla / La muerte de cualquiera me afecta porque soy parte de la humanidad/ Por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas/ Doblan por ti. 

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