miércoles, 29 de octubre de 2008

Artistas checos en Madrid.

Voy a Formato Cómodo, la pequeña galería de arte de la calle Lope de Vega de Madrid - que a pesar de su tamaño crece cada dia - y veo la exposición El gabinete checo ( 16.10.08). Los checos otra vez. Los checos, claves y enigmas muy importantes en nuestra memoria histórica: Jan Huss, el niño Jesús de Praga, Kafka, Kundera, Jiri Kolar, Jan Koudelka ... ¡tantos!. Y la Legión checa en la I Guerra Mundial - y el relevante papel que le asignaron a la misma los americanos en la Conferencia de Versalles -, el presidente Benes y el pacto de Munich, donde los ingleses y los franceses entregaron de hecho Praha a los nazis, creyendo que asi los acercarían a las fronteras rusas lo suficiente como para que la siguiente guerra mundial fuera exclusivamente contra Rusia y no contra Francia e Ingleterra. Potencias que podrían en esa hipótesis podrían darse el lujo de permanecer neutrales, como por esas fechas ya lo estaban siendo ante la guerra civil española. ´Neutrales´ que imponían a rajatable el bloqueo del suministro de armas a la república española mientras hacían la vista gorda ante la inocultable presencia y la violenta actuación de los ejercitos expedicionarios alemanes e italianos en la península. En fin, Praga, Chequia, tantos episodios del pasado que están o deberían seguir estando en nuestra memoria y que ahora vienen inesperadamente a Madrid bajo la forma de esta discreta exposición colectiva de artistas checos contemporáneos que, a juzgar por lo que enseñan, quieren todos ser occidentales de aquí y de ahora, y donde apenas logra en realidad ser artista quién expone un vídeo que duplica el ritmo de los ascensores non stop de antes de la guerra a los que te subías en marcha. Como en el tranvía. Es más que probable que esta valoración la haga desde la nostalgia o el prejuicio pero aún así no la cancelo ni la desdeño: estoy hecho de la nostalgia y el prejuicio, y no diría que a partes iguales porque estoy bien seguro de que tambien me componen la fantasía y el delirio. Sin esta polifonía conflictiva es seguro que nada podria escribir de esta exposici0n y, menos, de la atracción irresistible que me produjo.

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