lunes, 22 de diciembre de 2008

La otra variante de la museizacion.

Andreas Huyssen - que yo sepa - fue el primero en señalarlo: lo que está ocurriendo con los museos es anómalo, proliferan ilimitada, inconteniblemente desde cuando nuestra cultura decidio que todo podia ser objeto o motivo de un museo. Si los futuristas proponían destruir los pocos que habia a principios del siglo XX, hoy pasa exactamente lo contrario: hasta los futuristas tienen museo. O por lo menos un nutrido centro internacional de documentación futurista en el museo de arte contemporáneo de Rovira/ Trento en el norte de Italia. Pero el contagio de esta pulsion desaforada se ha extendido hasta el Tercer Mundo, como lo subrayan en España dos noticias recientes. La semana pasada (07-15.12.08) participó en Salamanca - en alguna reunión internacioanal de Derechos Humanos, supongo - Marcia Scantlebury y por esta razón supimos que es la directora del proyecto de construir en un futuro inmediato un Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos en Santiago de Chile. A Marcia la conocí muchos años atras en Bogotá cuando, exiliada por la dictadura de Augusto Pinochet, destacaba entre el resto de exiliados por su altura, su cuerpo tan impresionante como su cabellera roja y por su activismo sin tregua en la denuncia de la atroz dictadura que a ella misma - nieta de un coronel inglés que había servido por muchos años en India - la habia confinado en Villa Grimaldi, uno de sus múltiples centros de tortura.
La otra noticia reciente es la decision del reino de Marruecos de convertir algunos de los penales y centros de detención donde se torturó bajo el reinado de Hassan II, en museos de los derechos humanos. Cierto, en el Primer Mundo ya hay museos de esa índole, entre los que sobresale el museo del Holocausto de Berlin. Pero mucho me temo que el muy loable propósito al quqe parecen responder todos ellos está subvertido o por lo menos asediado por el discurso subrepticio de que las peores violaciones de los derechos humanos son todas cosas del pasado, que nada de lo que está pasando ahora en Irak, en Palestina, en Darfur, en Colombia, puede compararse a lo que ya pasó Que fue de tal manera atroz que nunca jamás volverá a pasar.

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