miércoles, 28 de enero de 2009

Día de encuentros.

Esta tarde (28.1.09)me encuentro, por casualidad, con Santiago Sierra, y juntos recorremos la seccion del fnac dedicada al cine, donde él encuentra en una de las estanterías Soy Cuba, el documental sobre Cuba de Mijail Kolatzov, que permanecia inédito hasta que lo descubrieron Martin Scorsecse y Francis Ford Coppola, que lo consideran, además, una obra maestra. Él compra una copia y yo otra y luego nos vamos a tomar un café en un bar cercano. Hablando con Santiago sobre Boris Groys caido en cuenta de repente que el reciente informe de Manuela Mena - especialista en Goya del Museo del Prado - desmintiendo que el cuadro El coloso sea de Goya es en el fondo un acto dadaista ejecutado eso sí cumpliendo todas las formalidades de un informe de esa naturaleza. El cuadro se queda, como su autoría, en el limbo, justamente ahora cuando todas las noticias e imágenes optimistas y tranquilizantes que nos llegan de la capital del Imperio no logran conjurar sin embargo un ubicuo desasosiego colectivo cuya mejor alegoria podría ser justamente ese cuadro. Tan potente, tan inquietante, pero que ya nunca mas podrá ser contado en el corpus de Goya junto con las pinturas negras y Los desastres de la guerra.
Y fue la mención de Groys la que me sugirio lo del ´acto dadaista ´porque el autor ruso sostiene que la momia de Lenin implantada por Stalin en la Plaza Roja es un objete trouvé. Por lo demás para este filosofo ruso - autor de ´La obra de arte total Stalin¨, recientemente traducido al castellano - el estalinismo realizó muchas ideas y propuestas de las vanguardias artisticas de la época. Pero no solo él. Ni solo en los ahora remotos años 30, 40 y 50 del siglo pasado. De hecho el teatro politico americano hace lo propio con ideas y propuestas de las vanguardias artísticas de la posguerra.

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